viernes, 7 de junio de 2013

Nosotros nos quedamos con la pena


“la ultima vez que me llamó, solo le reclamé” cuenta la madre con un gesto de recuerdo amargo, ella perdió a su hijo hace siete años aproximadamente, cada vez que ve pasar un auto de color rojo le trae recuerdos de ese día trágico, y más aun cuando lo conduce un joven, “cuando me llevaba, siempre le decía que le baje volumen a su música, me molestaba mucho hasta me hacia doler los oídos, ahora daría lo que fuera por verlo, y que me lleve a cualquier lugar, cuando veo a los jóvenes que pasan escuchando su música a todo volumen, me lleno de tristeza”.
Él tenía 22 años era estudiante de ingeniería le faltaba un año para ser profesional, vivía en Cochabamba por que le gustaba mucho, tenia algunos familiares acá, su madre siempre le pedía que regresara a Santa Cruz pero él nunca volvió.
Un día después de clases se fue con sus amigos a celebrar el cumpleaños de uno de ellos, todos se metieron en el Honda Civic modelo 98 de color rojo de cuatro puertas, que sus padres le regalaron, pertenecía a un club de tuning que son clubs de personas amantes de los automóviles que se dedican a transformar sus vehículos quitando las partes originales para reemplazarlas por piezas personalizadas. Ese día bebieron demasiado, subió a su preciado auto alrededor de las 2 de la madrugada y condujo sobre la Av. América, debía recorrerla como 5 kilómetros para llegar a la casa de sus abuelos donde vivía, el alcohol produce varios efectos en el organismo, disminuye el campo visual y perturba el sentido del equilibrio, lo cual reduce los reflejos y hace que los movimientos del cuerpo sean más lentos.
La gente que se encontraba alrededor de la plaza Tarija escuchó un estruendo muy fuerte, cuando se acercaron para ver lo que pasó, el Civic se encontraba totalmente destruido dentro de la ciclo vía  que atraviesa la plaza, cuando la gente se acercó para ayudar al muchacho, él ya estaba fallecido, el golpe en la cabeza que sufrió contra parte superior del parabrisas termino con su vida en unos segundos.
 Según informe de la CAN en Bolivia existen alrededor de 410 accidentes por cada 100.000 habitantes más del 60 % bajo efectos del alcohol, y la cifra aumenta cada vez más, debido al crecimiento del parque automotor, en lo que va del años se estima que cada 3 personas mueren diariamente en todo el país por algún accidente de transito.
La policía mide el  nivel de alcohol en los conductores para saber si están muy afectados por la cantidad de alcohol consumida, en el alcoholímetro no debe sobre pasar el 0,5 marcado por el medidor eléctrico.
Después de llevarlo a la morgue para la autopsia el examen de alcohol en la sangre marcó 2,3 este promedio es considerado grave peligro, síntomas claros de embriaguez, trastornos del equilibrio y de la marcha.
“Cuando me llamaron yo estaba durmiendo, y me dieron la noticia como si se tratara de cualquier perdida, como si hubiese perdido cualquier objeto, me preguntaron si yo era la madre y cuando respondí me dijeron que mi hijo falleció en un accidente de transito y debía ir a la morgue para reconocer el cuerpo, yo no podía aceptar que fuera él, pero… me llamaron de su celular, y cuando me dieron sus pertenencias, mi numero estaba guardado  en su celular como… Mamita”
A las personas que pierden a sus padres, se los denomina huérfanos, a las personas que pierden a sus esposos, viudos, pero no existe una palabra que represente el dolor de unos padres al perder a su hijo, “Yo se que ahora descansa en paz, pero nosotros nos quedamos con la pena, todos me dicen que ahora es un angelito, que nos cuida desde arriba, que está en un mejor lugar, que esta alado de Dios, pero nada de lo que me dicen me resigna”
Las personas que pierden a un ser querido de manera trágica, sufren un trastorno, a este se lo denomina TPEP (trastorno por estrés postraumático) y estas son algunas de las manifestaciones del dolor que sienten las personas que lo padecen: tristeza, depresión negación, sobresalto, confusión, coraje, irritabilidad, pesadillas, miedo al dormirse, miedo de quedarse solo, inhabilidad para concentrarse o enfocarse.
Conducir bajo efectos del alcohol puede ocasionar varios daños materiales que pueden ser reparados de muchas formas, pero los daños emocionales que se ocasiona a nuestros seres queridos se convertirán en parte de su existencia no pudiendo despojarse de ellos por el resto de su vida.
Aunque tenemos a nuestro favor, la oportunidad de elegir.





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