La
persona q mas admiro, es a mi padre, su nombre Edgar y sus apellidos son
Salinas Corini, él nació en la cuidad de la paz en el año 1968, hijo de Pio
Salinas Larico y Rosa Corini Olivera de ocupación comerciantes y transportistas,
rebelde desde muy niño Edgar era el único hijo varón tenia una hermana que era
mayor con tres años, su nombre es Irma.
Lo
admiro mucho por que desde siempre fue un luchador, jamás se detuvo para
alcanzar sus sueños y mantener a mi familia de la mejor manera, a la edad de
catorce años escapa de la ciudad de La Paz y llega a Cochabamba con una mochila
pequeña donde guardó algunas prendas de vestir y muchas ilusiones.
Trabajó
de ayudante en un taller mecánico de camiones, me dijo que lo trataban muy mal,
pero que por alguna razón le encantaba ese trabajo, los camiones le gustaban
mucho, su padre tenia tres.
Un
día, uno de los choferes del camión que arreglaban le ofreció irse a trabajar
con el de ayudante de camión, aceptó y anduvo mas de seis años, ahí se volvió
chofer de camión, no era un trabajo bien visto pero, para él era el mejor, a
los 19 años conoció a Benicia, se enamoraron y tuvieron una hija llamada Erika,
después de tres años nací yo, recuerdo que éramos muy pobres y que mi papá
viajaba mucho para mantenernos, un día, llegó la noticia de que mi abuelo Pio
estaba en Cochabamba buscando a su hijo, al día siguiente lo conocí, muy alto y
un poco calvo, tenia la voz gruesa y era de pocas palabras, en ese momento no
entendía por que se abrazaban y lloraban, pero ahora me doy cuenta que fue una
reconciliación.
Mi
padre y mi abuelo trabajaron juntos en el negocio de los camiones,
transportaban verduras, frutas, azúcar, arroz y muchas cosas más por todo el
país, cada vez el pequeño en el que vivíamos los cuatro tenia mas muebles y yo
al fin tenia más de un par de zapatos, todo parecía marchar bien, hasta que un
día, mi padre llegó con los ojos muy irritados y hablando con mi madre se
pusieron a llorar, nos cambiamos con la ropa mas bonita que teníamos, ellos
vestían enteramente de negro y fuimos a la casa de mis abuelos donde estaba un
ataúd con su fotografía muy grande, yo ya tenia edad par entender que mi abuela
había fallecido.
La
herencia de mi abuelo fue dejarle a mi
padre su patrimonio más preciado, los tres camiones que dieron el sustento a su
familia, esos camiones ahora pasaron a manos de mi padre, quien algún tiempo
después tomo la decisión mas arriesgada de su vida, uno de sus amigos el había
comentado que viajaría a Europa para comprar camiones que puedan vender en
Bolivia y le ofreció que mi padre lo acompañe, después de unos días mi padre
vendió los camiones que le había dejado mi abuelo y con ese dinero realizó el
viaje mas arriesgado, no por el hecho de accidentes o algo parecido, sino por
que ponía en riesgo el único capital que tenia para sostener económicamente su
hogar, si los negocios salían mal, quedaría en la ruina, como antes.
Afortunadamente
llegaron sin problema y poco tiempo después, llego su primer camión importado,
lo vendió en menos de una semana y poco
tiempo después, vendió otro y así fue como con el tiempo llego a importar hasta
5 camiones en un solo viaje, y el cuartito en el que vivíamos se convertiría en
dos cuartitos mas un baño y después en una casita independiente y después en
una casa muy bonita y cómoda.
Después
de haber logrado juntar un buen capital económico, dejo el negocio de la
importación de camiones debido a que la competencia había crecido mucho, en el
ultimo viaje que realizo a Europa trajo los mejores camiones q pudo encontrar
con los cuales formo la empresa de transporte EBAAGE, el nombre son las
iniciales de toda mi familia.
Hoy en
día la empresa EBAAGE es una de las mayores exportadoras de Soya y Palmito en
Bolivia cuenta con una flota de 16 Camiones, los cuales recorren las rutas entre
Chile, Argentina y Perú
El joven
ayudante de camión, hoy en día es un empresario exitoso tiene una esposa con la
cual llevan juntos casi 30 años y tiene 4 hijos los cuales, estamos muy
orgullosos de él y personalmente, tengo el deseo de ser, por lo menos la mitad
de lo que es mi padre.
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