jueves, 6 de junio de 2013

POR LO MENOS LA MITAD, DE LO QUE ES.


La persona q mas admiro, es a mi padre, su nombre Edgar y sus apellidos son Salinas Corini, él nació en la cuidad de la paz en el año 1968, hijo de Pio Salinas Larico y Rosa Corini Olivera de ocupación comerciantes y transportistas, rebelde desde muy niño Edgar era el único hijo varón tenia una hermana que era mayor con tres años, su nombre es Irma.

Lo admiro mucho por que desde siempre fue un luchador, jamás se detuvo para alcanzar sus sueños y mantener a mi familia de la mejor manera, a la edad de catorce años escapa de la ciudad de La Paz y llega a Cochabamba con una mochila pequeña donde guardó algunas prendas de vestir y muchas ilusiones.

Trabajó de ayudante en un taller mecánico de camiones, me dijo que lo trataban muy mal, pero que por alguna razón le encantaba ese trabajo, los camiones le gustaban mucho, su padre tenia tres.

Un día, uno de los choferes del camión que arreglaban le ofreció irse a trabajar con el de ayudante de camión, aceptó y anduvo mas de seis años, ahí se volvió chofer de camión, no era un trabajo bien visto pero, para él era el mejor, a los 19 años conoció a Benicia, se enamoraron y tuvieron una hija llamada Erika, después de tres años nací yo, recuerdo que éramos muy pobres y que mi papá viajaba mucho para mantenernos, un día, llegó la noticia de que mi abuelo Pio estaba en Cochabamba buscando a su hijo, al día siguiente lo conocí, muy alto y un poco calvo, tenia la voz gruesa y era de pocas palabras, en ese momento no entendía por que se abrazaban y lloraban, pero ahora me doy cuenta que fue una reconciliación.

Mi padre y mi abuelo trabajaron juntos en el negocio de los camiones, transportaban verduras, frutas, azúcar, arroz y muchas cosas más por todo el país, cada vez el pequeño en el que vivíamos los cuatro tenia mas muebles y yo al fin tenia más de un par de zapatos, todo parecía marchar bien, hasta que un día, mi padre llegó con los ojos muy irritados y hablando con mi madre se pusieron a llorar, nos cambiamos con la ropa mas bonita que teníamos, ellos vestían enteramente de negro y fuimos a la casa de mis abuelos donde estaba un ataúd con su fotografía muy grande, yo ya tenia edad par entender que mi abuela había fallecido.

La herencia de mi abuelo  fue dejarle a mi padre su patrimonio más preciado, los tres camiones que dieron el sustento a su familia, esos camiones ahora pasaron a manos de mi padre, quien algún tiempo después tomo la decisión mas arriesgada de su vida, uno de sus amigos el había comentado que viajaría a Europa para comprar camiones que puedan vender en Bolivia y le ofreció que mi padre lo acompañe, después de unos días mi padre vendió los camiones que le había dejado mi abuelo y con ese dinero realizó el viaje mas arriesgado, no por el hecho de accidentes o algo parecido, sino por que ponía en riesgo el único capital que tenia para sostener económicamente su hogar, si los negocios salían mal, quedaría en la ruina, como antes.

Afortunadamente llegaron sin problema y poco tiempo después, llego su primer camión importado, lo vendió  en menos de una semana y poco tiempo después, vendió otro y así fue como con el tiempo llego a importar hasta 5 camiones en un solo viaje, y el cuartito en el que vivíamos se convertiría en dos cuartitos mas un baño y después en una casita independiente y después en una casa muy bonita y cómoda.

Después de haber logrado juntar un buen capital económico, dejo el negocio de la importación de camiones debido a que la competencia había crecido mucho, en el ultimo viaje que realizo a Europa trajo los mejores camiones q pudo encontrar con los cuales formo la empresa de transporte EBAAGE, el nombre son las iniciales de toda mi familia.

Hoy en día la empresa EBAAGE es una de las mayores exportadoras de Soya y Palmito en Bolivia cuenta con una flota de 16 Camiones, los cuales recorren las rutas entre Chile, Argentina y Perú

El joven ayudante de camión, hoy en día es un empresario exitoso tiene una esposa con la cual llevan juntos casi 30 años y tiene 4 hijos los cuales, estamos muy orgullosos de él y personalmente, tengo el deseo de ser, por lo menos la mitad de lo que es mi padre.

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